Mi teléfono vibró.
Gabriel.
Solo escribió:
Hecho. Fondo 7 suspendido. Línea puente cancelada. Junta de emergencia a las 8:00. ¿Estás segura?
Respondí:
Completamente. Y llama a Lucía. Necesito protección, abogado penal y acceso total a cámaras, contratos y movimientos de Mauricio. No llames a la policía todavía.
Gabriel contestó casi de inmediato.
Entendido.
Me alejé de la ventana.
Tenía que pensar.
Entrar a la casa sería emocionalmente satisfactorio.
Pero sería estúpido.
Mauricio acababa de admitir que había intentado matarme.
No sabía si tenía un arma.
No sabía qué más había preparado.
No sabía si Daniela era solamente cómplice o algo peor.
Caminé dos calles hasta una tienda abierta toda la noche.
La empleada me miró alarmada al verme empapada y con sangre seca en los pies.
—¿Se siente bien, señora?
—Necesito un taxi.