Con el paso del tiempo también utilizó su enorme reconocimiento público para apoyar distintas causas humanitarias.
Por eso, reducir su historia únicamente a sus joyas sería perder buena parte de lo que la convirtió en una figura tan reconocida.
Sin embargo, aquella fotografía de 1970 continúa siendo una representación perfecta de una faceta particular de Taylor: su extraordinaria capacidad para dominar una alfombra roja y convertir una aparición pública en un momento memorable.
Una noche que Hollywood no ha olvidado
Los Oscar han cambiado enormemente desde 1970. La moda es diferente, las películas han evolucionado, la televisión se ha transformado y actualmente las redes sociales permiten que cada detalle de una ceremonia se analice inmediatamente alrededor del mundo.
Pero determinadas fotografías consiguen sobrevivir a esos cambios.
La imagen de Elizabeth Taylor con su vestido azul violáceo de Edith Head y el impresionante diamante Taylor-Burton pertenece a ese pequeño grupo.