Nombres como Fred Astaire, Clint Eastwood y Claudia Cardinale también formaron parte de distintos momentos de la ceremonia.
Revisar actualmente aquellas fotografías equivale prácticamente a abrir un álbum de algunas de las figuras más reconocidas de la historia cinematográfica.
El poder de una fotografía décadas después
¿Por qué una imagen tomada en 1970 continúa llamando la atención?
Probablemente porque combina elementos difíciles de repetir.
Está Elizabeth Taylor en uno de los momentos de mayor fama de su carrera, aparece una de las joyas más conocidas relacionadas con Hollywood y todo ocurre durante una ceremonia que reunió a varias generaciones de estrellas.
Además, las fotografías antiguas tienen algo que las imágenes contemporáneas todavía no pueden poseer: el paso del tiempo.
Sabemos cómo evolucionaron las carreras de aquellas personas, conocemos las películas que terminaron convirtiéndose en clásicos y podemos observar aquella noche desde una perspectiva completamente diferente.
Lo que en 1970 era simplemente una fotografía de actualidad se ha convertido en un documento histórico.
Elizabeth Taylor más allá del glamour
Aunque las fotografías de Taylor suelen destacar su belleza, vestidos y joyas, su legado cinematográfico fue mucho más amplio.
La actriz ganó dos Oscar competitivos como Mejor Actriz, por BUtterfield 8 y Who’s Afraid of Virginia Woolf?, y desarrolló una carrera que se extendió durante décadas.
Con el paso del tiempo también utilizó su enorme reconocimiento público para apoyar distintas causas humanitarias.
Por eso, reducir su historia únicamente a sus joyas sería perder buena parte de lo que la convirtió en una figura tan reconocida.
Sin embargo, aquella fotografía de 1970 continúa siendo una representación perfecta de una faceta particular de Taylor: su extraordinaria capacidad para dominar una alfombra roja y convertir una aparición pública en un momento memorable.