Regresé de seis meses fuera y lo primero que vi fue a mi hermana muerta; después aparecieron sus 4 hijos, flacos, asustados y viviendo de las últimas galletas de la despensa. “El tío dijo que no abriéramos la puerta”, confesó la mayor. No hice preguntas delante de ellos: los saqué de allí y volví sola, sin imaginar que encontraría la prueba que podía destruir a nuestra propia familia…

Camila fue quien insistió en acompañarme.

Renata lanzó pétalos hasta quedarse sin flores a mitad del camino y entonces comenzó a recoger algunos del piso para volver a lanzarlos.

Por primera vez en mucho tiempo pensé en Mariana sin recordar únicamente el sofá donde la había encontrado.

La recordé riéndose.

El proceso penal contra Adrián duró mucho más.

La Fiscalía presentó movimientos bancarios, mensajes, testimonios, peritajes, registros vehiculares y la declaración de Julián.

También se recuperó evidencia digital de su computadora que demostraba que había ordenado vigilar mi edificio después de que fui a confrontarlo.

La fotografía de mis sobrinas encontrada en mi automóvil formó parte de las pruebas.

La defensa argumentó que Adrián solo era responsable de operaciones financieras ilegales y que otros habían actuado sin su conocimiento.

El jurado no aceptó esa versión.

Fue declarado culpable por el homicidio de Mariana, privación ilegal de la libertad de Julián, amenazas, delincuencia organizada y diversos delitos patrimoniales.

Recibió una condena que prácticamente garantizaba que pasaría el resto de su vida en prisión.

Las autoridades congelaron las cuentas relacionadas con su red y comenzaron procedimientos para devolver propiedades o compensar económicamente a decenas de personas afectadas.

Doña Elvira, la mujer cuyo problema había iniciado toda la investigación, recuperó legalmente la casa de sus padres.

El día que recibió los nuevos documentos vino a visitarnos.

Llevaba una caja de pan dulce.

Se sentó conmigo en la cocina y lloró.

—Tu hermana no tenía por qué meterse en esto —dijo.

—Así era Mariana.

—Entonces quiero que sus hijos sepan que su mamá murió intentando defender a personas que ni siquiera eran de su familia.

Miré hacia el patio.

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