thuytram-Doné Mi Sangre Para Salvarlo, Pero Lo Que Escuché Después Me Cambió La Vida-thuytram

Y ahora, desde aquel pasillo, empezaba a entender que esa confusión podía haber sido precisamente lo que ellos buscaban.

Bruno volvió a hablar.

«Solo faltan tres».

Emiliano preguntó qué pasaría cuando llegaran al siguiente número.

Bruno miró a Diego.

«Cuando lleguemos a noventa y nueve, se acabó».

Valeria esperó la siguiente frase.

Llegó enseguida.

Diego la dejaría.

Y volvería con Camila.

Entonces comprendió que Camila no era un detalle nuevo.

Era parte de una historia que había comenzado mucho antes de que ella supiera que estaba participando en ella.

Valeria sintió que tenía dos opciones.

Podía entrar en la habitación, exigir una explicación y dejar que ellos convirtieran su reacción en la prueba número noventa y siete.

O podía hacer algo que Diego no esperaba.

Podía guardar silencio.

Eligió la segunda opción.

Miró nuevamente su brazo.

La venda blanca ya tenía una pequeña mancha de humedad donde la piel había empezado a sudar.

Sacó el celular.

No llamó a nadie.

No escribió a Diego.

No mandó un mensaje furioso a Bruno.

Solo guardó el teléfono.

Después se dio la vuelta.

Esa misma noche comenzó a empacar.

No sabía todavía dónde iba a dormir al día siguiente.

No sabía qué iba a hacer con todo lo que había construido alrededor de Diego.

Tampoco sabía cómo explicar a su familia que una relación que parecía estable podía haber sido, durante años, una sucesión de pruebas diseñadas para medir su miedo.

Pero sí sabía una cosa.

No quería regalarles la reacción que estaban esperando.

Al llegar a casa, dejó las llaves sobre la mesa.

Después abrió el clóset y sacó una maleta.

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