—¿No es cierto?
Sofía negó despacio.
—Nosotros sabíamos exactamente dónde estábamos —dijo—. Los de arriba eran los que no sabían dónde buscarnos.
Y quizás esa fue la parte más aterradora de toda la historia. Durante treinta y cinco años, el misterio pareció imposible de resolver. No porque los alumnos hubieran desaparecido sin dejar rastro, sino porque alguien se había encargado de que nunca se siguiera ese rastro hasta el final.
Esta historia es una obra de ficción inspirada en temas reales. Los nombres, personajes y hechos son imaginarios.