Un punto que suele generar confusión cuando se reconstruye esta historia es la relación legal entre Soon-Yi y los protagonistas. Soon-Yi no era hija adoptiva de Woody Allen. Había sido adoptada por Mia Farrow y el músico André Previn durante el matrimonio de ambos.
Allen tampoco era legalmente su padrastro. Él y Farrow nunca estuvieron casados y, además, mantenían hogares separados. Sin embargo, Allen había formado parte durante años del entorno familiar de Farrow, circunstancia que convirtió el romance en un asunto particularmente polémico.
La revelación también marcó el comienzo de una etapa mucho más complicada entre Allen y Farrow. La ruptura sentimental fue seguida por una disputa relacionada con la custodia de los hijos, mientras las diferencias entre ambos se trasladaban al ámbito judicial y adquirían una dimensión pública cada vez mayor.
Farrow obtuvo finalmente la custodia exclusiva de los hijos. El conflicto familiar también quedó asociado a una acusación realizada por Dylan Farrow, quien señaló a Allen por un supuesto abuso ocurrido cuando ella era menor. Allen ha negado reiteradamente esa acusación.
Las investigaciones realizadas durante aquella época produjeron conclusiones que posteriormente fueron objeto de diferentes interpretaciones y debates. Décadas después, el asunto volvió a recibir atención con el movimiento #MeToo y con la producción documental “Allen v. Farrow”, que presentó la perspectiva de distintos integrantes de la familia.


