Durante décadas, la relación entre Woody Allen y Soon-Yi Previn ha permanecido como uno de los episodios más controvertidos y comentados de la historia reciente de Hollywood. Su vínculo salió a la luz en 1992, cuando Allen mantenía una relación sentimental con la actriz Mia Farrow, y rápidamente generó una enorme repercusión debido a las circunstancias familiares que rodeaban a sus protagonistas.
Antes de aquel episodio, Allen y Farrow habían formado una pareja muy conocida dentro del mundo del cine estadounidense. Su relación se extendió durante más de una década y también estuvo vinculada a numerosos proyectos profesionales. Farrow protagonizó varias películas dirigidas por Allen, mientras ambos compartían una familia, aunque nunca llegaron a casarse ni establecieron un hogar común.
La situación cambió radicalmente cuando Farrow descubrió que Allen mantenía una relación con Soon-Yi Previn, quien entonces tenía 21 años, mientras que el director tenía 57. La noticia provocó un intenso seguimiento por parte de los medios y convirtió la vida privada de los protagonistas en uno de los principales temas de la prensa de espectáculos durante los años 90.
Uno de los episodios que tuvo mayor repercusión ocurrió cuando Farrow encontró fotografías de Soon-Yi en el apartamento de Allen. Años después, la actriz describiría aquel descubrimiento como un momento especialmente doloroso dentro de una ruptura que terminaría afectando no solamente a la pareja, sino también a varios integrantes de la familia.
Allen reconoció públicamente la relación y sostuvo que, para entonces, su vínculo con Farrow ya atravesaba una separación emocional. Su explicación, sin embargo, no evitó que la situación generara un amplio debate sobre las diferencias de edad, los vínculos familiares y las relaciones de poder.


