PARTE 2: LA CASA NO ERA DE ELLA

—Tienes casa.

—¡Maribel no!

Maribel apareció detrás.

—Solo será mientras encontramos algo.

Lucía miró las cajas.

—Trajeron hasta televisión.

Tomás soltó una carcajada.

—Pues tampoco vamos a vivir como animales.

Entonces intentó abrir el zaguán.

Estaba cerrado.

Su sonrisa desapareció.

—Abre, Lucía.

—No.

Doña Rosa comenzó a golpear con más fuerza.

—¡Esta casa se compró con dinero de Andrés! ¡Ese dinero pertenece a la familia!

Una voz masculina respondió desde el interior.

—En eso se equivoca.

Todos quedaron inmóviles.

La puerta se abrió.

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