—Tienes casa.
—¡Maribel no!
Maribel apareció detrás.
—Solo será mientras encontramos algo.
Lucía miró las cajas.
—Trajeron hasta televisión.
Tomás soltó una carcajada.
—Pues tampoco vamos a vivir como animales.
Entonces intentó abrir el zaguán.
Estaba cerrado.
Su sonrisa desapareció.
—Abre, Lucía.
—No.
Doña Rosa comenzó a golpear con más fuerza.