que su madre sobreviviera, que su padre descubriera todo… y que ambos dejaran de protegerlo.
Llamé a una abogada.
Y cuando terminé de contarle lo que había encontrado, cerró la carpeta y me hizo una sola pregunta:
—Don Miguel, ¿qué quiere hacer antes de que regresen?
Miré los mensajes impresos.
Faltaban seis días para que Alejandro volviera.
—Quiero que cuando entre por esa puerta descubra que ya no tiene nada bajo su control.
Y todavía faltaba la prueba que lo cambiaría todo.