Clara entendió por su reacción que él no conocía todos los detalles.
Mercedes se adelantó:
—Eran ayudas de nuestro hijo.
—Algunas salieron de empresas proveedoras —dijo Clara—. Y hay mensajes tuyos indicando cómo fraccionarlas.
Joaquín se volvió hacia su mujer.
—¿Qué has hecho?
Mercedes guardó silencio.
Clara abrió la cuarta carpeta.
—Este borrador se preparó hace 5 meses. Después de la nueva inversión, Álvaro pensaba mover activos, pedirme nuevos avales y presentar el divorcio dejando parte de las obligaciones dentro de nuestra sociedad patrimonial.
—Era un borrador —dijo Álvaro.
—Un borrador con fechas, cifras y correos.
Él se levantó.
—No sabes cómo funciona una empresa.
Clara lo miró sin pestañear.
—La primera oficina la pagué vendiendo un estudio que tenía antes de conocerte. En la crisis de 2023 puse como garantía la casa de mis padres. Te presenté a 2 inversores y revisé contratos durante noches enteras. Sé perfectamente cómo funciona tu empresa.
Entonces sacó el móvil y reprodujo 12 segundos de la grabación:
“Solo falta que Clara firme los avales. Después pediré el divorcio y las deudas quedarán repartidas.”
Nadie habló.
Joaquín miró a su hijo con incredulidad.
Mercedes explotó:
—Apaga eso.
—¿Te molesta escucharlo?
—No tienes derecho a humillarnos así.
—Esta es mi casa.
Clara abrió la quinta carpeta.
—Mañana presentaré la demanda de divorcio. También habrá una auditoría externa. He solicitado medidas para impedir movimientos sobre bienes vinculados a operaciones que están siendo revisadas.
Paula se levantó de golpe.
—Mi piso está a mi nombre.
—Y seguirá así mientras nadie determine otra cosa. Pero tendrá que aclararse de dónde salió el dinero.
—¡Tengo un hijo!
—Y precisamente por eso Nico no participará en esta guerra. Álvaro es su padre. Sus derechos estarán protegidos.