Daniel respondió:
—Porque ya no me queda mucho tiempo. Y antes de morir necesito contarle la verdad.
Entramos todos en la casa.
Daniel miró el mantel del pavo real.
—Tu abuelo descubrió algo hace treinta años.
—¿Qué?
—Una cuenta bancaria secreta. Había una gran cantidad de dinero perteneciente a tu familia.
Mi abuela negó con la cabeza.
—No era solamente dinero.
Daniel continuó:
—Tu abuelo descubrió que alguien había estado robando dinero de la empresa familiar durante años. Cuando intentó denunciarlo, recibió amenazas.
—¿Quién lo estaba haciendo?
Daniel miró a mi abuela.
Ella permaneció en silencio