El silencio fue inmediato.
Marisol dejó sobre una mesa los manteles que llevaba.
—Entiendo.
—No te estoy despidiendo —aclaró Alejandro—. Solo quiero evitar más tensión.
Marisol lo miró directamente.
—Llevo 8 meses viviendo prácticamente aquí, cuidando a su abuela, trabajando para ustedes y obedeciendo todo lo que me piden.
Alejandro bajó la voz.
—Lo sé.
—Entonces, si después de 8 meses todavía necesita preguntarse quién está diciendo la verdad, creo que ya tengo mi respuesta.
Marisol tomó sus cosas y se marchó.
Esa noche, Alejandro no pudo dormir.
A la mañana siguiente fue al cuarto de doña Elvira.
—Abuela, necesito saber qué está pasando.
La anciana lo miró durante varios segundos.
—Ahora sí estás listo para escuchar.
Y lo que comenzó a contarle hizo que Alejandro comprendiera que el vino derramado en la cocina no había sido ni siquiera lo peor.
Parte 3—Valeria lleva meses haciendo que los demás duden de sí mismos —dijo doña Elvira—. Da una instrucción y luego jura que dijo otra cosa.