A 3 semanas de casarse, volvió temprano a casa con flores para sorprender a su prometida. Pero antes de entrar en la cocina la vio derramar vino a propósito sobre el suelo que la empleada acababa de limpiar. “Límpialo otra vez”, ordenó ella. Él retrocedió sin hacer ruido y ocultó que lo había visto. Lo que descubrió durante los días siguientes fue mucho peor.

Valeria soltó una pequeña risa.

—No inventes cosas, Marisol. Hazlo otra vez.

Alejandro observó.

No dijo nada.

Dos días después, su padre, Ricardo, comentó durante el desayuno:

—Valeria dice que Marisol anda muy distraída. Quizá deberían buscar a alguien más antes de la boda.

Alejandro levantó la mirada.

—¿Marisol?

—Sí. Parece que comete muchos errores.

Aquello no coincidía con lo que él veía.

Y entonces comprendió algo que le heló la sangre:

Valeria no solo estaba tratando mal a Marisol.

Estaba construyendo lentamente una versión de los hechos para que, cuando quisiera echarla, todos creyeran que la culpable era ella.

Parte 2

Alejandro decidió no confrontar todavía a Valeria.

Quería estar seguro.

Primero habló con doña Elvira.

—Abuela, quiero que Marisol se dedique principalmente a cuidarte.

Elvira se quitó los lentes.

—¿Finalmente abriste los ojos?

Alejandro se quedó serio.

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