Valeria soltó una pequeña risa.
—No inventes cosas, Marisol. Hazlo otra vez.
Alejandro observó.
No dijo nada.
Dos días después, su padre, Ricardo, comentó durante el desayuno:
—Valeria dice que Marisol anda muy distraída. Quizá deberían buscar a alguien más antes de la boda.
Alejandro levantó la mirada.
—¿Marisol?
—Sí. Parece que comete muchos errores.
Aquello no coincidía con lo que él veía.
Y entonces comprendió algo que le heló la sangre:
Valeria no solo estaba tratando mal a Marisol.
Estaba construyendo lentamente una versión de los hechos para que, cuando quisiera echarla, todos creyeran que la culpable era ella.
Parte 2
Alejandro decidió no confrontar todavía a Valeria.
Quería estar seguro.
Primero habló con doña Elvira.
—Abuela, quiero que Marisol se dedique principalmente a cuidarte.
Elvira se quitó los lentes.
—¿Finalmente abriste los ojos?
Alejandro se quedó serio.