A 3 semanas de casarse, volvió temprano a casa con flores para sorprender a su prometida. Pero antes de entrar en la cocina la vio derramar vino a propósito sobre el suelo que la empleada acababa de limpiar. “Límpialo otra vez”, ordenó ella. Él retrocedió sin hacer ruido y ocultó que lo había visto. Lo que descubrió durante los días siguientes fue mucho peor.

—¿Eres incompetente o qué te pasa?

El muchacho se agachó de inmediato.

—Discúlpeme.

—Sabes cuánto cuesta un evento así. Si vuelves a hacer algo parecido, voy a asegurarme de que no trabajes aquí otra vez.

Alejandro estaba a pocos metros.

La escuchó.

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