Mateo rechazó cualquier regalo personal.
Ernesto sí ayudó legalmente con el tratamiento de Ximena a través del nuevo programa.
Meses después, cuando pudo caminar nuevamente por la fábrica, los empleados lo recibieron en silencio antes de empezar a aplaudir.
Ernesto buscó a Alicia.
Su hermana estaba al fondo.
Habían pasado cuatro años separados por las mentiras de Valeria.
—Perdóname —dijo él.
Alicia lo abrazó.
—Tardaste bastante.
Ernesto rio por primera vez en meses.