PARTE 2: EL DÍA QUE DEJARON DE TENERME

Esta vez no me fui para que me buscaran.

Me fui porque finalmente había entendido que nadie estaba buscando cuidarme a mí.

En el aeropuerto, mientras esperaba mi vuelo, mi teléfono empezó a vibrar.

Mateo.

Primera llamada.

Segunda.

Tercera.

No contesté.

Después llegaron los mensajes.

“¿Dónde estás?”

“Clara, deja de comportarte como una niña.”

“Tenemos que hablar.”

Sonreí al leer la última frase.

Tenemos que hablar.

Cuántas veces había querido que él dijera eso antes.

Cuando yo estaba agotada.

Cuando las deudas me ahogaban.

Cuando me preguntaba por qué su sueldo completo desaparecía cada mes.

Pero nunca quiso hablar.

Solo quiso que yo entendiera.

A él.

A Valeria.

A su madre.

A todos.

Nunca a mí.

Dos horas después, aterricé en la ciudad donde comenzaría mi nueva vida.

Medio Oriente.

Tres años.

Un puesto que siempre había querido.

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