—También son los míos.
La frase quedó entre ambos.
Pero todavía faltaba entender algo.
La nota.
Álvaro salió de la mesa y regresó al pequeño cuarto.
Joaquín estaba sentado en el borde de la cama improvisada.
Su hijo cerró la puerta detrás de sí.
—También son los míos.
La frase quedó entre ambos.
Pero todavía faltaba entender algo.
La nota.
Álvaro salió de la mesa y regresó al pequeño cuarto.
Joaquín estaba sentado en el borde de la cama improvisada.
Su hijo cerró la puerta detrás de sí.