Para Wayne se trató de uno de los reconocimientos más importantes de su extensa carrera.
Las fotografías de aquel evento, por tanto, reúnen en una misma ceremonia a algunos de los nombres más representativos del cine del siglo XX.
Elizabeth Taylor tenía una misión importante esa noche
Taylor no acudió únicamente como acompañante de Richard Burton.
También formó parte de la ceremonia.
Hacia el final de la gala apareció para presentar uno de los premios más importantes de todos: Mejor Película.
La ganadora fue Midnight Cowboy, dirigida por John Schlesinger y protagonizada por Dustin Hoffman y Jon Voight. La película se convirtió en una de las producciones más representativas del cambio que estaba experimentando Hollywood durante aquellos años.
El contraste resulta fascinante.
Elizabeth Taylor representaba buena parte del glamour del Hollywood clásico, mientras que Midnight Cowboy simbolizaba una generación de cine más arriesgada y diferente.
En cierto modo, una sola ceremonia logró reunir dos etapas de la industria.
El vestido también quedó asociado a Edith Head
Hablar de aquella imagen sin mencionar a Edith Head sería dejar fuera una parte fundamental de su historia.
Head fue una de las diseñadoras de vestuario más importantes del Hollywood clásico y ganó ocho premios Oscar a lo largo de su carrera. Trabajó con figuras como Grace Kelly, Paul Newman, John Wayne, Steve McQueen y la propia Elizabeth Taylor.
Su trabajo ayudó a definir la apariencia de numerosas estrellas tanto dentro como fuera de la pantalla.
El vestido utilizado por Taylor en 1970 tenía además una función especialmente importante: permitir que la atención se concentrara en la actriz y, por supuesto, en el extraordinario diamante que llevaba.
Décadas después, fotografías de ese atuendo continúan apareciendo en publicaciones dedicadas a los momentos de moda más destacados de los Oscar.