Mi vecino me despertó el peor miedo con una sola frase: “No estés dentro de tu casa a las 10”. Tomé a mi nieta y crucé bajo la tormenta. Desde su segundo piso vi a un familiar entrar con una llave, colocar pruebas falsas y mandar a un hombre hacia el calentador. Yo solo saqué el teléfono… porque todo estaba siendo grabado.

PARTE 2

Al día siguiente crucé la calle con mis notas bajo el brazo. Don Ernesto leyó todo sin interrumpirme.

—No quieren convencerte de que estás confundido —dijo al fin—. Quieren convencer a un juez.

Si Mauricio lograba presentarme como un anciano incapaz de cuidar a una niña, podía intentar obtener la tutela de emergencia. Después vendría el fideicomiso.

Mi antigua empresa me había enseñado algo: cuando sospechas de un fraude, no discutes con quien lo está cometiendo. Documentas.

Instalé cámaras con batería propia y respaldo remoto. Mauricio creía haber inutilizado el sistema viejo meses atrás. Dejé que siguiera creyéndolo.

Una semana después llegó solo, con tortas para comer.

—Voy al baño —dijo después del café.

La cámara lo grabó abriendo el tablero y cortando la corriente del sistema que él pensaba que todavía usaba. Luego entró a la cocina, se agachó bajo el fregadero y dejó algo detrás de los productos de limpieza.

Cuando se fue, encontré dos hojas impresas: “Registro de incidentes observados: Arturo Herrera”. Había catorce entradas.

“Dejó encendida la estufa.”
“No recordó el nombre de la pediatra.”
“Valentina permaneció sola en la calle.”
“Confundió sus medicamentos.”
“Reaccionó agresivamente al ser cuestionado por su memoria.”

Nada de eso había ocurrido.

Fotografié cada página y la devolví exactamente al mismo lugar.

La licenciada Beatriz Salgado, quien había ayudado a Mariana con el fideicomiso, fue contundente.

—Están construyendo un expediente para retirarte la tutela. Y si obtienen a la niña, intentarán llegar al dinero.

Le pedí que transfiriera el fideicomiso a una institución independiente para que Mauricio no pudiera tocar un peso.

—Necesito unas semanas —me dijo.

Yo creí que teníamos tiempo.

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