Un granjero sordo se casa con una chica obesa por una apuesta; lo que ella le sacó del oído a su esposo dejó a todos atónitos.-TANTONA

Y Elías, el hombre al que el pueblo llamó roto durante años, descubrió que nunca había estado roto. Solo había esperado demasiado tiempo a que alguien tuviera el valor de mirar con atención.

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