Durante siete años cultivé la huerta sola mientras mi esposo regalaba los sacos a su hermana: el verano en que dejé de trabajar para elloskara

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Después de siete años, era la primera primavera en que Elena podía ver a alguien más usando la pala sin sentir que debía levantarse. Y esa, quizás, fue la cosecha más valiosa de todas.

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