Esa misma autorización incluía una cláusula de suspensión inmediata ante indicios graves de irregularidades financieras.
Cuando la firmamos, Daniel se burló.
—Tú y tus papelitos.
Aquella madrugada, mis “papelitos” acababan de cerrarle todas las puertas.
A las 4:15 el consejo recibió el expediente que yo había preparado.
A las 4:31 se aprobó la suspensión provisional de Daniel.
A las 4:43 el banco restringió cualquier transferencia vinculada con sus credenciales.
A las 5:08 nuestro abogado emitió instrucciones para preservar correos, computadoras, facturas y registros contables.
Daniel respiró con fuerza.
—No puedes demostrar nada.
—Tal vez no solo con las transferencias.
Abrí mi tableta.
Reproduje un archivo de audio.
Su propia voz salió por el altavoz.
Hablaba con Camila sobre documentos, cuentas y lo que pensaban llevarse antes de viajar.
Semanas antes, después de detectar las primeras irregularidades, había instalado con asesoría legal un sistema de seguridad en mi oficina privada de casa.
Daniel y Camila habían hablado allí creyendo que nadie los escuchaba.
Durante varios segundos no dijo nada.