Después documentaron la costura rota en la espalda del peluche.
Todo quedó grabado.
Cuando finalmente sacaron la pequeña caja metálica, Chloe la reconoció.
-Esa es.
Dentro había un teléfono antiguo.
Una tarjeta microSD.
Y una llave pequeña con una etiqueta de plástico que decía:
M.V. PRIVATE ARCHIVE.
Sarah miró a Elena a través del vidrio de la sala contigua.
Elena tenía ambas manos sobre la boca.
Marcus Vance había tenido 2 teléfonos.
Uno había aparecido sobre su escritorio la noche del asesinato.
El segundo jamás fue encontrado.
Durante el juicio, la fiscalía argumentó que Elena lo había destruido porque contenía información relacionada con su disputa por las tierras.
Ahora ese teléfono estaba delante de ellos.
Un agente colocó todo en bolsas individuales de evidencia.
-No vamos a examinar esto aquí -dijo-. Será procesado bajo cadena de custodia.
Sarah ya estaba escribiendo en su computadora.
-Estoy preparando una solicitud extraordinaria de suspensión.
El director Hale miró el reloj.
-¿Puede detenerse una ejecución con algo que todavía no ha sido autenticado?
-Si podemos demostrar que apareció evidencia material que el jurado nunca vio, podemos pedir una suspensión de emergencia mientras se examina.
-¿Y si la niegan?
Sarah levantó la mirada.
-Entonces tenemos menos de 5 horas para demostrar que no deben matar a una mujer antes de averiguar qué hay en esa tarjeta.
A las 7:12, un laboratorio regional del Departamento de Seguridad Pública recibió los dispositivos.
El teléfono estaba bloqueado.
La microSD no.
Antes de abrirla, los técnicos crearon una copia forense y registraron su firma digital.
El primer archivo era de video.
Fecha: 14 de noviembre de 2021.
Hora: 9:03 p.m.
La noche del asesinato.
Sarah observaba mediante una conexión segura junto con 2 fiscales de la oficina del procurador general.