PARTE 2: EL HOMBRE QUE NADIE CONOCÍA

—Su esposa está estable.

Julian dejó escapar el aire que llevaba horas conteniendo.

—¿Y el bebé?

El médico sonrió un poco más.

—También está bien.

—Es un niño.

Por primera vez en toda la noche, Julian cerró los ojos y una lágrima cayó por su rostro.

Un hijo.

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