—Grace, esto no es lo que parece.
Ella inclinó ligeramente la cabeza.
—Curiosa frase.
Declan permaneció en silencio a su lado.
Pero su presencia era suficiente.
Ethan lo sabía.
Todos en el mundo empresarial conocían a Declan Pierce.
Y nadie quería tenerlo como enemigo.
—¿Qué haces con él? —preguntó Ethan finalmente.
Por primera vez, una pequeña expresión apareció en el rostro de Grace.
No era tristeza.
Era sorpresa.
Como si la pregunta fuera absurda.
—¿Eso es lo primero que quieres saber?
Ethan abrió la boca.
Pero no respondió.
Grace acarició suavemente su vientre.
—Estoy de siete meses.
—Lo sé.
—Durante los últimos tres meses, mientras tú estabas “viajando por trabajo”, fui sola a ocho citas médicas.
El rostro de Ethan cambió ligeramente.
—Grace…
—Escuché el latido de nuestro hijo sola.
Silencio.
—Elegí la habitación del bebé sola.
Silencio.
—Firmé documentos del hospital sola.