PARTE 2: LA MUJER QUE DEJÓ DE ESPERAR A ETHAN

Sino a la mano de Vanessa.

La misma mano que unos segundos antes había estado sobre el cuerpo de su marido A.

Después miró a Ethan.

—Podría preguntarte lo mismokara.

La respuesta estaba frente a ella.

No hacía falta explicaciones.

No hacía falta una confesión.

No hacía falta que Ethan inventara una mentira.

Porque por primera vez en años, Grace ya no estaba intentando descubrir si él estaba diciendo la verdad.

Ya había dejado de importarle.

Ethan sintió algo extraño.

No era culpa.

Todavía no.

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Era miedo.

Porque la mujer frente a él no se parecía a la esposa que había dejado en casa siete meses atrás.

La Grace que conocía habría preguntado.

Habría llorado.

Habría buscado una explicación.

Esta Grace solo parecía estar esperando que terminara una conversación que ya no tenía importancia.

—Grace, esto no es lo que parece.

Ella inclinó ligeramente la cabeza.

—Curiosa frase.

Declan permaneció en silencio a su lado.

Pero su presencia era suficiente.

Ethan lo sabía.

Todos en el mundo empresarial conocían a Declan Pierce.

Y nadie quería tenerlo como enemigo.

—¿Qué haces con él? —preguntó Ethan finalmente.

Por primera vez, una pequeña expresión apareció en el rostro de Grace.

No era tristeza.

Era sorpresa.

Como si la pregunta fuera absurda.

—¿Eso es lo primero que quieres saber?

Ethan abrió la boca.

Pero no respondió.

Grace acarició suavemente su vientre.

—Estoy de siete meses.

—Lo sé.

—Durante los últimos tres meses, mientras tú estabas “viajando por trabajo”, fui sola a ocho citas médicas.

El rostro de Ethan cambió ligeramente.

—Grace…

—Escuché el latido de nuestro hijo sola.

Silencio.

—Elegí la habitación del bebé sola.

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