PARTE 2: LA MUJER QUE DEJÓ DE ESPERAR A ETHAN

—Desde que descubrí que tu viaje de negocios a Nueva York duró cinco días en una isla privada.

Ethan cerró los ojos.

—Grace…

—No.

Su voz fue tranquila.

Pero firme.

—No me expliques.

Eso lo detuvo.

Porque esa era la primera vez que ella no quería escuchar.

Durante años, Ethan había usado palabras para arreglarlo todo.

Promesas.

Excusas.

Discursos.

Pero esta vez no había una discusión que ganar.

Había una consecuencia.

—¿Vas a divorciarte de mí?

Grace bajó la mirada hacia su vientre.

Durante unos segundos pareció recordar a la mujer que había sido.

La mujer que esperaba que Ethan volviera temprano.

La mujer que todavía guardaba sus mensajes de buenos días.

Después levantó la vista.

—Sí.

Una sola palabra.

Pero Ethan sintió que pesaba más que cualquier grito.

—¿Y el bebé?

—Seguirás siendo su padre.

Él tragó saliva.

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