Había inflamación.
En el cabello todavía quedaban rastros secos de lo ocurrido antes de llegar.
David se acercó despacio.
No quería que ella despertara viendo otra cara tensa encima.
—Nora.
Los ojos de su hija se movieron.
—Papá está aquí.
No podía responder con normalidad.
David lo sabía.
No hizo preguntas.
Simplemente le ofreció la mano.
Los dedos de Nora se cerraron.
Débilmente.
Él sintió la presión.
Durante años se había imaginado preparado para casi cualquier emergencia que pudiera afectar a su hija.
Eso era una mentira que los padres se cuentan para poder dormir.
Nada lo había preparado para verla así.
David se sentó.
Respiró.
La primera información oficial llegó poco después.
Seguridad del campus.
Había ocurrido un ataque.
Las cámaras correspondientes al área no habían proporcionado imágenes útiles.
Había un fallo.