“No hay mucho que podamos hacer.”
Apenas habían pasado unas horas y ya existían preguntas que nadie había querido formular.
¿Por qué fallaron las cámaras?
¿Por qué fallaron también teléfonos de emergencia?
¿Quién tenía acceso?
¿Quién sabía que Nora estaría en ese lugar?
¿Qué significaban exactamente los tres nombres escritos en el papel?
Y por qué un detective mostraba alivio cuando el padre de una joven con seis fracturas parecía rendirse.
Nada de eso demostraba todavía una conspiración completa.
Pero sí justificaba investigar.
David volvió con Nora.
El médico entró poco después para revisar su estado.
David hizo preguntas concretas.
Tratamiento.
Dolor.
Qué debía esperar durante las próximas horas.
No habló de Chad.
Ni Brantley.
Ni Wyatt.
El hospital no era el lugar para convertir la recuperación de Nora en un escenario.