Seis Fracturas, Tres Apellidos Y Un Padre Que Había Enterrado Su Pasado-silas

—¿Confirmado?

—Todavía no.

—Entonces no lo trates como confirmado.

Bishop guardó silencio.

Después soltó una breve respiración.

—Sigues siendo tú.

David miró a Nora.

—No.

—David…

—Soy su padre.

Bishop entendió.

Eso significaba que la investigación no debía convertirse en una operación de guerra.

Nadie iba a ser perseguido porque tuviera un apellido.

Nadie iba a ser castigado por asociación.

Cada vínculo debía sostenerse.

Cada registro debía conservarse.

Cada dato borrado, si realmente había sido borrado, debía poder demostrarse.

—¿Quieres que llame a los demás?

David tardó.

Mitchell.

Lawson.

Park.

El pasado estaba al otro lado de una sola respuesta.

Nora hizo un pequeño movimiento en la cama.

David cerró los ojos.

—Sí.

Bishop quedó callado.

—Pero escucha bien.

—Te escucho.

—No quiero soldados.

Pausa.

—Quiero gente que sepa encontrar hechos.

Bishop respondió:

—Entendido.

David pensó en las palabras del detective.

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