Miró a Nora.
Eso lo devolvió al presente.
—Primero quiero hechos.
Bishop entendió.
—Empiezo con la universidad.
David terminó la llamada.
Regresó junto a Nora.
Se sentó.
No le dijo que había reactivado una red de contactos que ella desconocía.
Aquella noche no necesitaba saberlo.
Necesitaba a su padre.
David se quedó.
Cinco minutos después recibió un mensaje de Bishop.
No una acusación.
Una conexión.
Una persona con acceso al sistema de cámaras tenía un vínculo documentable con uno de los apellidos de la lista.
David leyó dos veces.
Después respondió:
“Verifica.”
Bishop contestó:
“Ya.”
Esa era la diferencia entre sospechar y demostrar.
David guardó el teléfono.
Nora abrió los ojos.
Él se inclinó.
—Estoy aquí.
Los dedos de ella se movieron otra vez.
David apretó suavemente.
No le prometió que destruiría familias.
No le prometió que todos pagarían antes del amanecer.