Seis Fracturas, Tres Apellidos Y Un Padre Que Había Enterrado Su Pasado-silas

No era todavía el final.

Era el comienzo.

David escuchó sin interrumpir.

—¿Quieres que active formalmente a todos? —preguntó Bishop.

David miró por el cristal.

Nora seguía acostada.

Diecinueve años antes, una pregunta como esa habría recibido una respuesta inmediata.

Ahora tardó.

—Sí.

Bishop exhaló.

—¿El Phantom Commander volvió?

David observó a su hija.

La respuesta salió sin esfuerzo.

—No.

Hubo silencio.

—Volvió un padre.

Bishop no dijo nada durante varios segundos.

Después David escuchó movimiento al otro lado.

La voz regresó con una formalidad que no había oído en casi dos décadas.

—Task Force Vanguard espera tus órdenes.

David cerró los ojos.

No sintió que una identidad secreta hubiera despertado.

Sintió el peso de una responsabilidad que había jurado no volver a cargar.

Pero esta vez el objetivo no era una misión escondida ni una guerra que nadie pudiera nombrar.

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