Un niño desconocido acababa de señalar a una mujer que formaba parte de la casa de Vincent.
No existía todavía una sustancia identificada.
No había muestra.
No había análisis que demostrara manipulación.
No existía siquiera una explicación completa de lo que el niño afirmaba haber visto.
Pero la acusación era demasiado grave para ignorarla.
—¿Cómo lo sabes?
El niño retrocedió.
—Ella sabe que la vi.
Ahí apareció una segunda afirmación.
No solo había visto algo.
Según él, la esposa de Vincent sabía que había sido observada.
Eso sugería un momento concreto.
Una interacción.
Tal vez una mirada.
Tal vez algo más.
La fuente no lo dice.
No debemos fabricar la escena.
Lo importante es la reacción del niño.
Miedo.
No parecía satisfecho por haber entregado un secreto.