Este niño no estaba vendiendo nada.
No extendía la mano.
No pedía dinero.
Miraba a Lila.
—Vigile lo que come.
Vincent sintió la primera incomodidad real.
—Explícate.
—Mire quién prepara su comida.
El niño tragó saliva.
—Y mire qué le ponen antes de que coma.
Eso era distinto.
No era:
“Creo que algo podría estar haciéndole daño.”
Era una afirmación de conducta.
Alguien.
Comida.
Antes de que Lila comiera.
Vincent no aceptó la conclusión.
Su mente empezó a trabajar sobre la estructura.
Seis meses.
Progresión.
Casa.
Alimentación.
Personas con acceso.
Medicamentos.
Diagnósticos.
No sabía suficiente.
—¿Quién?
El niño miró alrededor.
Por primera vez perdió algo de la determinación que lo había llevado hasta la banca.
—Su esposa.
Vincent quedó inmóvil.
Eso no convertía la acusación en verdad.
Debía repetírselo.