Protección otra vez.
Quizá la niña sabía que él suavizaba la verdad.
No lo sabemos.
La relación padre-hija está construida en pocas frases.
“Daddy?”
“What is it, sweetheart?”
Eso basta.
El hombre que otros temen responde a ella con ternura.
Por eso la acusación lo alcanza de una forma que ninguna amenaza comercial podría.
No estaba en riesgo él.
Era Lila.
Y el posible origen del riesgo estaba dentro del hogar.
El nombre Moretti no arreglaba eso.
El dinero tampoco.
En todo caso, ambos podían haber contribuido a una falsa sensación de seguridad.
Una casa protegida puede mantener amenazas afuera.
También puede ocultar lo que ocurre adentro.
Pero otra vez: todavía no sabemos que ocurriera algo.
Sólo sabemos que un niño lo afirma.
Esa precisión preserva la credibilidad de la historia.
Vincent no necesitaba creerle totalmente.
Necesitaba tomarlo en serio.