El general Mateo Rivas se colocó frente a la formación.
Detrás de él, una pantalla mostraba la imagen ampliada del blanco, situado a cuatro mil metros. A simple vista era casi imposible distinguirlo.
—Esto no es un espectáculo de orgullo —anunció—. El Programa Fantasma busca personas capaces de resolver problemas que parecen no tener solución. Hoy no se premiará la fama. Se premiará la precisión.
Un coronel se acercó y le habló en voz baja.
—Mi general, los datos del aire cambiaron. Hay capas de temperatura opuestas sobre el segundo tramo. La imagen del blanco se mueve y el viento no mantiene una dirección estable.
Rivas siguió mirando el horizonte.
—¿Qué recomiendan las simulaciones?
—Cancelar o reducir la distancia. Incluso nuestros mejores tiradores tendrán un margen de error enorme. Puede convertirse en una cadena de fracasos frente a todo el cuartel.
El general sacó del bolsillo una vieja fotografía de su patrulla. La observó apenas un instante y volvió a guardarla.