—Mi cálculo es correcto.
Elena dio un paso para rodearlo.
—Si alguna vez queda libre una posición, nos veremos en la línea.
Siguió caminando.
López se quedó quieto, sin saber si acababa de escuchar una promesa o una amenaza.
De regreso a su habitación, Elena abrió el armario. Debajo de los uniformes doblados había una pequeña caja de cedro.
Levantó la tapa con cuidado.
Dentro descansaba una fotografía descolorida de cinco soldados mucho más jóvenes. Elena aparecía en el centro, sonriendo de una manera que ya casi no recordaba.
Debajo de la foto había una vaina plateada con unas coordenadas y una fecha grabadas.
Valle del Halcón, 2017.
Elena pasó el pulgar sobre el metal.
Después cerró la caja.
Algunos recuerdos no se guardan para visitarlos.
Se guardan para que no escapen.
Dos días más tarde, cientos de soldados llenaron el área de observación del polígono extremo. El sol golpeaba el concreto y hacía temblar el horizonte.