Se burlaron de ella por irse a Ciudad de México con solo 2,800 pesos — años después, el primo que más se rio terminó suplicándole ayuda.

Elegante.

Seguro.

De esos hombres que parecían conocer cada rincón de la empresa.

—Aquí los errores cuestan dinero —me dijo.

—Lo entiendo.

—No quiero excusas.

—No las va a necesitar.

Sonrió.

—Eso espero.

Durante 18 días revisé todo 2 veces.

A veces 3.

Entonces llegó aquel reporte.

900,000 pesos de diferencia.

Mi usuario aparecía en el archivo.

Salvador me señaló delante de todos.

—Fue ella.

Respiré.

Abrí mi computadora.

—Quiero revisar el historial completo.

Salvador soltó una risa.

—Valeria, no compliques algo evidente.

Lo miré.

—Si es evidente, revisarlo no debería preocuparle.

La sala quedó en silencio.

Ana hizo un gesto.

—Revísalo.

Abrí la primera versión.

Después la segunda.

Luego la tercera.

Ahí estaba.

El número incorrecto había aparecido 4 horas antes de que el documento llegara a mis manos.

826,400 pesos donde debían aparecer 286,400.

Giré la pantalla.

—Yo no hice ese cambio.

Ana se acercó.

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