Yo había arruinado su primera oportunidad al revisar el historial.
Por eso nunca dejó de observarme.
No estaba esperando que cometiera un error.
Estaba esperando descubrir cómo podía usarme.
Salvador fue despedido.
La empresa presentó la información a las autoridades y canceló la negociación con Altamira.
Esteban perdió su empleo.
Pero lo que más me dolió ocurrió 2 semanas después.
Mi tía llamó a mi mamá.
Después llamó mi abuela.
Después 3 familiares más.
Todos contaban una versión parecida.
Que yo había destruido a Esteban.
Que había podido protegerlo.
Que la familia debía estar antes que un trabajo.
Finalmente mi mamá me llamó.
—Valeria.
Su voz sonaba cansada.
—Si vas a pedirme que retire algo…
—No.
Me quedé callada.
—Tu papá está furioso.
Escuché su voz al fondo.
—¡Dile que no conteste llamadas de nadie!
Mi mamá suspiró.