Era el mismo que había decidido años atrás cuánto valía mi sueño antes de que yo siquiera lo intentara.
Solo que ahora necesitaba que yo misma confirmara que tenía razón sobre mí.
—¿Quieres que yo cargue con esto?
—Somos familia.
Solté una risa sin alegría.
—Qué extraño.
—¿Qué?
—Cuando me fui a Ciudad de México, dijiste que gente como yo no pertenecía aquí.
—Valeria…
—Ahora necesitas que sea yo quien caiga para que gente como tú pueda quedarse.
Colgué.
Auditoría tardó 4 días en reconstruir todo.
R&C Servicios Integrales estaba registrada a nombre de un socio de Salvador.
Altamira facturaría servicios a esa empresa.
Parte del dinero regresaría mediante pagos disfrazados.
El error de 900,000 pesos ocurrido meses atrás tampoco había sido completamente accidental.
Aquella cifra formaba parte de una prueba.
Salvador había querido saber cuánto control tenía sobre los archivos y qué tan fácil era responsabilizar a alguien nuevo.