*El Cruel Acuerdo**
Me llamo Clara Valderama. Hace un año, mi vida era un cuento de hadas que se convirtió en una pesadilla en el momento en que pillé a Julian Reyes en la cama con su secretaria. Julian no era solo mi novio—era el despiadado CEO de Reyes Capital, una de las mayores firmas de inversión del país. Guapo, poderoso y absolutamente despiadado. Cuando terminé, no solo me rompió el corazón. Destruyó todo lo que amaba.
Él reclamaba todos los préstamos que tenía la pequeña empresa manufacturera de mi padre. Difundió rumores que hundieron nuestra reputación. Los acreedores se abalanzaron como buitres. Mi padre sufrió un infarto masivo en medio de una reunión de la junta y nunca se recuperó. Lo enterramos mientras Julian observaba desde las sombras, sonriendo.
Ahora mi madre yacía en un hospital público, con el corazón fallando. Los médicos le dieron semanas. La única esperanza era un trasplante—cinco millones de pesos. Dinero que ya no teníamos.
Desesperado, tragué hasta el último ápice de orgullo que me quedaba y fui al ático de Julian.
Estaba tumbado en su sofá de cuero, con una copa de vino vintage en la mano, pareciendo el diablo que ya poseía mi alma.
“Clara, Clara”, se rió. “Mírate. Arrodillarse. He esperado mucho tiempo por esto.”
Rogué. Lloré. Le dije que haría cualquier cosa.
Una sonrisa cruel se dibujó en su rostro.
“Te daré los cinco millones”, dijo despacio. “Pero mañana te casarás con la criatura más baja que pueda encontrar. Un mendigo asqueroso que recogí de la calle. Lo haremos en la catedral más grande de la ciudad. Todos los multimillonarios, todos los políticos, todos los medios de comunicación estarán allí. Quiero que todo el mundo vea a la otrora orgullosa Clara Valderama casarse con una rata de alcantarilla. Quiero fotos tuyas con un vestido barato junto a basura humana. Solo entonces transferiré el dinero.”