—Amor.
Su voz era tranquila.
—Ven conmigo.
Yo levanté la mirada lentamente.
Fingí confusión.
—¿A dónde?
Sonrió.
La sonrisa que una vez amé.
Ahora solo me daba escalofríos.
—A tomar aire.
La misma frase.
El mismo plan.
Caminamos hacia la cubierta trasera.
La tormenta empezaba a llegar.
El viento golpeaba fuerte.
El océano parecía interminable.
Flynn colocó una mano en mi espalda.
—¿Sabes algo?
Me detuve.
—¿Qué?
Suspiró.
—Pensé que sería más difícil.
Lo miré.
—¿Qué cosa?
Por primera vez dejó caer la máscara.
—Despedirme de ti.
El silencio fue absoluto.
Entonces escuché pasos detrás de nosotros.
Aidan.
Fiona.
Todos sonriendo.
—Es una pena —dijo Fiona—. Eras una chica tan ingenua.
Mi corazón se endureció.
—¿Eso creen?
Flynn frunció el ceño.
—¿Qué dijiste?
Di un paso atrás.
—Que cometieron un error.
Él soltó una risa.
—¿Cuál?
Levanté mi teléfono.
—Pensar que estaba dormida.
La sonrisa desapareció.
Durante un segundo nadie reaccionó.
Después Flynn avanzó.
—Dame eso.
Pero antes de que pudiera acercarse, las luces de la cubierta se encendieron.
Y una voz salió por los altavoces.
—Nadie se mueva.
El capitán apareció acompañado por seguridad.
Flynn quedó completamente inmóvil.
—¿Qué significa esto?
El capitán lo miró con desprecio.
—Significa que toda la conversación fue grabada.
Aidan palideció.
Fiona retrocedió.
Y Flynn entendió.
El juego había terminado.
La policía internacional recibió la información antes de que el barco llegara al siguiente puerto.
Las autoridades también fueron notificadas sobre el supuesto accidente planeado contra mis padres.
Y cuando revisaron los documentos del poder que Flynn mencionó…
encontraron otra sorpresa.
La firma era falsa.
No solo querían matarme.