Apretó mi mano.
—Solo cumplí una promesa que le hice a mi hermano.
—¿Qué promesa?
Sonrió.
—Que pasara lo que pasara, nunca dejaría que su pequeña hija se enfrentara sola al mundo.
Apretó mi mano.
—Solo cumplí una promesa que le hice a mi hermano.
—¿Qué promesa?
Sonrió.
—Que pasara lo que pasara, nunca dejaría que su pequeña hija se enfrentara sola al mundo.