Enfermera descubre un plan macabro contra una anciana en la habitación 7 de un hospital

La enfermera contuvo la respiración. Desde el suelo vio cómo el hombre sacaba una jeringa. No era una jeringa del hospital. Era distinta, oscura, sin etiquetas. Comenzó a inyectarla a pesar de la resistencia de la anciana, que soltó un grito ahogado antes de que su mano cayera inerte sobre la sábana.

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