—Pues claro que debe despedirla —dijo con frialdad—. Ha metido desconocidos en casa y ha utilizado a Lucía para justificarlo.
Marta bajó la mirada.
Alejandro observó a su hija. Lucía tenía un plato con 2 trozos de tarta. No abrazaba ningún juguete caro. Estaba esperando a que un niño más pequeño dejara de tener vergüenza para entregarle el trozo más grande.
Entonces Lucía miró a su padre.
—Papá, Marta no me utilizó. La idea fue mía.
Beatriz abrió la boca para responder.
Pero Alejandro vio algo sobre una de las mesas que cambió por completo la situación.
PARTE 3
Era una carpeta azul, vieja y doblada en las esquinas. Alejandro la reconoció porque Marta solía llevarla cuando acompañaba a Lucía al colegio o al médico. Estaba abierta y encima había varias hojas con nombres, edades y pequeñas notas escritas a mano.