Yo llegué 4 horas antes y encontré mi mansión llena de niños desconocidos celebrando con mi hija. Mientras Lucía repartía su tarta, mi madre sentenció fría que la cuidadora la estaba usando. Escuché: ‘No es de la familia’. No discutí, me quité la chaqueta y dije que la fiesta seguía, hasta que vi la carpeta azul con 27 nombres.

—Pues claro que debe despedirla —dijo con frialdad—. Ha metido desconocidos en casa y ha utilizado a Lucía para justificarlo.

Marta bajó la mirada.

Alejandro observó a su hija. Lucía tenía un plato con 2 trozos de tarta. No abrazaba ningún juguete caro. Estaba esperando a que un niño más pequeño dejara de tener vergüenza para entregarle el trozo más grande.

Entonces Lucía miró a su padre.

—Papá, Marta no me utilizó. La idea fue mía.

Beatriz abrió la boca para responder.

Pero Alejandro vio algo sobre una de las mesas que cambió por completo la situación.

PARTE 3

Era una carpeta azul, vieja y doblada en las esquinas. Alejandro la reconoció porque Marta solía llevarla cuando acompañaba a Lucía al colegio o al médico. Estaba abierta y encima había varias hojas con nombres, edades y pequeñas notas escritas a mano.

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