“Confía en mí” significaba que no debía hacer preguntas.
Guardé el mensaje.
Esa tarde Paola me escribió.
“Clara, necesito hablar contigo sin Mauricio.”
Acepté verla en una cafetería de Satélite.
Llegó con lentes oscuros aunque estaba nublado.
Se sentó y tardó varios segundos en quitarse el abrigo.
—Yo no sabía que la casa era para ti —dijo.
—¿Qué te dijo?
—Que tú habías comprado varias propiedades con el dinero del divorcio. Que esta iba a quedarse vacía y que habías ofrecido prestárnosla mientras terminaban nuestro departamento.
Me quedé observándola.
—No compré varias propiedades. Compré una. Y jamás ofrecí nada.
Paola tragó saliva.
—Hay otra cosa.
Sacó su celular.
En una conversación con Mauricio había una fotografía de mi escritura.
Mi escritura completa.
Sentí que me faltaba aire.
—¿De dónde sacó esto?
—No lo sé. Me la mandó hace una semana. Dijo que ya estaba arreglado.