—Papá, no te vayas hoy.
Marcus sonrió por reflejo.
—Solo serán dos noches, cariño.
Lily negó con la cabeza. Después miró hacia la cocina.
Ese único gesto hizo desaparecer la sonrisa de Marcus.
—Papá, no te vayas hoy.
Marcus sonrió por reflejo.
—Solo serán dos noches, cariño.
Lily negó con la cabeza. Después miró hacia la cocina.
Ese único gesto hizo desaparecer la sonrisa de Marcus.