La operación de Julia salió bien.
El martes, a las 07:29, Elena aparcó frente a la casa.
A las 07:30 se abrió la puerta.
Leo salió corriendo en pijama.
Bruno apareció detrás.
Daniel llevaba un libro.
Mateo fue el último.
—Has vuelto.
Solo dijo eso.
—Dije que volvería.
Mateo tomó su bolsa y entró.
Aquellas 3 palabras valieron más que cualquier abrazo.
El contrato definitivo de Elena incluía sueldo estable, vacaciones y responsabilidades claras. También incorporaba terapia para los niños, sesiones familiares y horarios protegidos.
Alejandro había empezado terapia él mismo.
Lo odiaba.
Eso hizo reír a Elena.
—Entonces probablemente funciona.
Los meses siguientes no transformaron mágicamente a nadie.
Bruno continuó probando límites.
Daniel seguía corrigiendo a cualquiera cuando creía que un dato era incorrecto.
Leo mantuvo su misteriosa “alergia” a varias verduras.
Mateo continuó discutiendo.
Alejandro todavía trabajaba demasiado.