Ella puso 4 condiciones.
La habitación permanecería abierta.
Habría tiempo familiar protegido.
Ella jamás sustituiría a Clara.
Y Alejandro tendría que buscar ayuda profesional para trabajar su propio duelo.
—Eso último es asunto mío.
—Entonces buscarás otra cuidadora.
—¿Me estás chantajeando?
—Estoy explicando mis condiciones laborales.
Alejandro la miró durante varios segundos.
Después soltó una carcajada.
—De acuerdo.
Elena aceptó quedarse.
Pero se marchó 2 días después para acompañar a Julia en el hospital.
Los 4 niños salieron a despedirla.
—Volveré el martes a las 07:30 —prometió.
Leo señaló a su padre.
—Apúntalo.
Alejandro sacó el móvil.
Mateo permaneció atrás.
—Si tu hermana te necesita, no tienes que volver exactamente a esa hora.
Elena comprendió lo enorme que era aquella frase.
Por primera vez, Mateo aceptaba que alguien podía marcharse para cuidar a otra persona sin que eso significara abandonarlo.